Decía en mi última y ya algo lejana entrada que había logrado un gran objetivo, pero que la lucha seguía, sin tregua, por conseguir otros que estaban ahí, a la espera.
Bueno, la cosa es que sigo machando y a veces pareciera que nada cambia. Hago mil cosas por día, pero siempre queda algo, y solamente puedo escribir pocas horas a la semana, mucho menos de lo que me gustaría.
Hace ya unos diez días que pasé por una etapa bastante frustrante, de ansiedad y algo de bronca por no poder continuar revisando el texto del libro que había terminado. Después el problema se solucionó solo, encontré tiempo y lo dejé pasar.
Pero después, esta semana, comencé a sentirme mal de nuevo. Y comprendí que sin escritura, algo estaba perdido dentro mío. Me sentía fuera de mí mismo; extranjero en mi propia vida.
Aunque lo piense y acomode un poco las ideas, la cuestión es sencilla: me pongo mal porque de pronto, debido al trabajo y otros proyectos de todo tipo, tengo poco tiempo para terminar con la revisión de este libro para la editorial. Y si no termino esto no puedo escribir varios guiones que necesito. Ni terminar de reescribir Fragmentos del fuego, otro de mis proyectos que no quiero ver empantanados.
Por si fuera poco, y esto agrega más leña al fuego, repasando mi libro sobre rol descubrí varias cosas más sobre Aerith que quiero retocar, rehacer o mejorar. Y no, tampoco tengo tiempo. Hay que hacer cirugía, nada muy elaborado, pero se requiere concentración. Hay proyectos en los que uno puede ir rebotando; otros que requieren dedicación completa. Y estos dos son de ese último tipo: trabajos de tiempo completo.
Puf. Empecé a escribir sin ganas, y ahora quedó un poco... cómo decirlo? No sé. Supongo que son muchas cosas para procesar. Y muchas cosas que no siempre se pueden solucionar.
Lo bueno, tal vez, es que no resulta un caso grave de frustración, como podría haber sido en otros momentos de mi vida. Creo que en el fondo sabía que esto pasaría, cuando empecé a aceptar ideas y comencé proyectos. Pero como son cosas que amo, decidí meterme de lleno.
Así que no me quejo, pero sí, me resulta incómodo. La verdad es que mucho no queda para hacer; las semanas son todas iguales (¿otra de las cosas que me molesta?) y siempre estoy corriendo detrás de la perdiz. Pero bueno, ya alcanzaré alguna; lo bueno de tener una decena de proyectos es que eventualmente, con algo de planificación e insistencia, alguno se concreta.
jueves, 21 de abril de 2016
lunes, 28 de marzo de 2016
Objetivo alcanzado
Porque cuando se trabaja duro, se consigue lo que se busca.
Como ya he comentado previamente, estoy trabajando en un libro para una editorial, con la cual ya firmé contrato. Mi objetivo era, nada más ni nada menos, que llegar a terminarlo antes de que finalizara marzo. Y hoy por la mañana lo logré.
Decir que estoy feliz es poco. Sin embargo, me toma en época en donde tengo poco tiempo para festejar; de hecho, recién me tomé cuatro días de "vacaciones" durante Semana Santa, así que no me puedo quejar, tampoco.
En realidad lo que pasa es que uno ya va entrando en ritmo, conoce los tiempos y sabe que esto no es más que trabajo constante. Desde esta parte sé que ese aura romántica del escritor es falsa: el escritor es tan laburante como un albañil. Hay que partirse el lomo, los dedos y la vista todos los días para construir el sueño. No hay otra. Se festeja como cualquiera, los fines de semana, en privado, solo o acompañado, cuando se logran las cosas. No hay viajes al Caribe.
Lo que sí festejo internamente es ver que las cosas se están acomodando. Si no terminaba el libro hoy, seguramente lo iba a terminar dentro de unos días; incluso si lo hacía el viernes 1 de abril, todo estaba bien para mí. Pero sigue siendo algo simbólico, el saber que puedo cumplir plazos (aunque sean autoimpuestos) incluso trabajando como chango en otras cosas.
La cuestión sigue, claro, porque ahora hay que volver a pegarle una leída y bueno, algunas cuestiones más. Pero quería compartirlo porque como ya ven, es algo importante. Ya sabrán más y podré decir lo que falta, que seguro será de interés para muchos.
domingo, 21 de febrero de 2016
Un juego para el futuro: Proyecto Stardust
Contaba hace unos días que estaba yendo por varios carriles a la vez; mientras escribía y corregía un libro solicitado por una editorial, siendo tiempo para seguir con el desarrollo de Aerith, me sentía un poco culpable por esto último. Y sin embargo, se me ocurrieron ideas para agregar a este proyecto cuando pudiera retomar su desarrollo.
Con el tiempo surgieron más ideas, de manera que seguí anotándolas y creo tener ya una visión más clara de lo que busco para el nuevo Aerith. Pero la cuestión es que también surgieron otras ideas que no son para este juego. Comenzó a surgir otro, sí, uno más.
Fueron pasando los días y la primera bola inicial de ideas y deseos inconexos dio paso a un concepto más general y estructurado, que podríamos resumir en pocas palabras: Pendragón+Jack Vance.
Ya hablé hace tiempo de este genial autor, que partió hace no mucho dejando un legado de preciosas y muy particulares novelas de ciencia ficción fantástica, si se me permite la expresión. Mundos en donde todo es posible, detallados con una precisión para nada cansadora, muy inmersiva, a veces hasta poética.
Fueron dos cosas las que me llevaron a esto. En primer lugar, releer el reglamento de Pendragón, tanto la nueva edición en castellano de Nosolorol, como la clásica, editada en su momento por Joc Internacional (de la cual tengo todos los suplementos, siendo una joya de mi colección). Recordé entonces cuanto amé la ambientación y el reglamento (aunque a veces me resultaba un poco complejo, con el tiempo aprendí a ver que era parte de su encanto y de su razón de ser). Pero también recordé lo difícil que puede ser encontrar jugadores dispuestas a meterse de lleno en un mundo medieval tan literario y al mismo tiempo tan mítico y realista.
Realmente me encantaría jugar a este juego, pero creo que nunca podré, o me tomará mucho tiempo. Por eso, creo, comenzó a nacer la idea de crear una ambientación similar en ciertos detalles, pero llena de otros elementos novedosos, más tirando hacia las ideas de Vance.
Así se me apareció rápidamente un mundo del tipo netamente medieval, en el cual los jugadores encarnarán a personajes como caballeros, pero también magos y juglares y otros tipos de nobles que tengan como misión salir del castillo a correr aventuras, debiendo cuidarse de las intrigas palaciegas.
Durante algo así como una semana (contando el día de hoy) se sumaron más y más ideas. Como en Pendragón, cada personaje tendría a su cargo un trozo de tierra y tendría que velar por el bienestar de sus súbditos. Sin embargo, desistí de la idea de crear otro mundo, de detallar los mapas y pensar en toda la ambientación al milímetro. Tuve una experiencia hermosa con Aerith al crear sus regiones, pero también creo que me tomó mucho tiempo y que, para algunos jugadores, la profusión de datos puede ser algo difícil de digerir.
Por eso decidí que lo mejor sería describir la base de la ambientación: la estructura política, económica, social y militar, así como su historia y otros detalles. Los jugadores con el DJ crearían el resto al ir jugando o previamente, dejando suficientes huecos como para permitir que puedan generar variaciones (algo así como las reglas opcionales, pero con respecto a la ambientación).
De manera que, al igual que sucede con Pendragón, la ambientación "física" (los mapas y descripciones de las regiones) serán algo breve, mientras el trasfondo social será lo principal.
Con respecto al sistema de juego, desde ya que estoy pensando en el Sistema Solar. Sin embargo, se trataría de una versión modificada, y estoy pensando en sumar detalles de Fate y/o de Fudge para complementarlo y sumar reglas específicas para ciertas cuestiones que todavía tengo en mente.
Como en muchas de las historias de Vance, la magia conviviría con la tecnología. Esto estaría enraizado en un elemento también muy vanceano: los humanos provienen de otros planetas y aterrizaron en este solo por casualidad, luego de un gran accidente. La idea es que han perdido su estructura social y su conocimiento de la tecnología, por lo que luego de varios siglos ha aflorado otra forma de organización totalmente diferente, volviendo a la medieval, pero influenciada por la presencia de la magia propia de ese planeta. Esto generaría una convivencia sutil, cotidiana, nada exagerada.
Bueno, creo que ya vengo diciendo mucho, y no quiero revelar todas las ideas por adelantado. Hay mucho más de todo esto, pero todo será dicho a su debido tiempo. Por lo pronto, las ideas siguen saliendo; pensando en la novela The Dragon Masters, me doy cuenta de que los caballos no son precisamente parte de la fauna nativa en este mundo (todavía) sin nombre. Así que nunca se sabe: tal vez los personajes los usen como cabalgaduras.
Como sucede con Aerith, no voy a dedicarme en serio a este proyecto todavía. Estoy en la etapa de reunir información, datos, referencias, ideas, etc. Todo se va anotando, bajo el nombre código de Proyecto Stardust, que empiezo a usar ahora como una etiqueta. Así que, cuando quieran ver si agregué algo nuevo, solo les queda mirar las entradas que tengan esa etiqueta.
Con el tiempo surgieron más ideas, de manera que seguí anotándolas y creo tener ya una visión más clara de lo que busco para el nuevo Aerith. Pero la cuestión es que también surgieron otras ideas que no son para este juego. Comenzó a surgir otro, sí, uno más.
Fueron pasando los días y la primera bola inicial de ideas y deseos inconexos dio paso a un concepto más general y estructurado, que podríamos resumir en pocas palabras: Pendragón+Jack Vance.Ya hablé hace tiempo de este genial autor, que partió hace no mucho dejando un legado de preciosas y muy particulares novelas de ciencia ficción fantástica, si se me permite la expresión. Mundos en donde todo es posible, detallados con una precisión para nada cansadora, muy inmersiva, a veces hasta poética.
Fueron dos cosas las que me llevaron a esto. En primer lugar, releer el reglamento de Pendragón, tanto la nueva edición en castellano de Nosolorol, como la clásica, editada en su momento por Joc Internacional (de la cual tengo todos los suplementos, siendo una joya de mi colección). Recordé entonces cuanto amé la ambientación y el reglamento (aunque a veces me resultaba un poco complejo, con el tiempo aprendí a ver que era parte de su encanto y de su razón de ser). Pero también recordé lo difícil que puede ser encontrar jugadores dispuestas a meterse de lleno en un mundo medieval tan literario y al mismo tiempo tan mítico y realista.
Realmente me encantaría jugar a este juego, pero creo que nunca podré, o me tomará mucho tiempo. Por eso, creo, comenzó a nacer la idea de crear una ambientación similar en ciertos detalles, pero llena de otros elementos novedosos, más tirando hacia las ideas de Vance.
Así se me apareció rápidamente un mundo del tipo netamente medieval, en el cual los jugadores encarnarán a personajes como caballeros, pero también magos y juglares y otros tipos de nobles que tengan como misión salir del castillo a correr aventuras, debiendo cuidarse de las intrigas palaciegas.Durante algo así como una semana (contando el día de hoy) se sumaron más y más ideas. Como en Pendragón, cada personaje tendría a su cargo un trozo de tierra y tendría que velar por el bienestar de sus súbditos. Sin embargo, desistí de la idea de crear otro mundo, de detallar los mapas y pensar en toda la ambientación al milímetro. Tuve una experiencia hermosa con Aerith al crear sus regiones, pero también creo que me tomó mucho tiempo y que, para algunos jugadores, la profusión de datos puede ser algo difícil de digerir.
Por eso decidí que lo mejor sería describir la base de la ambientación: la estructura política, económica, social y militar, así como su historia y otros detalles. Los jugadores con el DJ crearían el resto al ir jugando o previamente, dejando suficientes huecos como para permitir que puedan generar variaciones (algo así como las reglas opcionales, pero con respecto a la ambientación).
De manera que, al igual que sucede con Pendragón, la ambientación "física" (los mapas y descripciones de las regiones) serán algo breve, mientras el trasfondo social será lo principal.
Con respecto al sistema de juego, desde ya que estoy pensando en el Sistema Solar. Sin embargo, se trataría de una versión modificada, y estoy pensando en sumar detalles de Fate y/o de Fudge para complementarlo y sumar reglas específicas para ciertas cuestiones que todavía tengo en mente.
Como en muchas de las historias de Vance, la magia conviviría con la tecnología. Esto estaría enraizado en un elemento también muy vanceano: los humanos provienen de otros planetas y aterrizaron en este solo por casualidad, luego de un gran accidente. La idea es que han perdido su estructura social y su conocimiento de la tecnología, por lo que luego de varios siglos ha aflorado otra forma de organización totalmente diferente, volviendo a la medieval, pero influenciada por la presencia de la magia propia de ese planeta. Esto generaría una convivencia sutil, cotidiana, nada exagerada.Bueno, creo que ya vengo diciendo mucho, y no quiero revelar todas las ideas por adelantado. Hay mucho más de todo esto, pero todo será dicho a su debido tiempo. Por lo pronto, las ideas siguen saliendo; pensando en la novela The Dragon Masters, me doy cuenta de que los caballos no son precisamente parte de la fauna nativa en este mundo (todavía) sin nombre. Así que nunca se sabe: tal vez los personajes los usen como cabalgaduras.
Como sucede con Aerith, no voy a dedicarme en serio a este proyecto todavía. Estoy en la etapa de reunir información, datos, referencias, ideas, etc. Todo se va anotando, bajo el nombre código de Proyecto Stardust, que empiezo a usar ahora como una etiqueta. Así que, cuando quieran ver si agregué algo nuevo, solo les queda mirar las entradas que tengan esa etiqueta.
jueves, 11 de febrero de 2016
Yendo por varios carriles a la vez
Desde hace tiempo sé una cosa muy importante: el conocimiento es un arma de muchos filos. Tal vez por eso me encanta, me fascina aprender cosas: porque sé que eventualmente servirán para algo, aunque ese algo sea trivial, una tontería o algo que tienen una utilidad muy limitada.
Como comenté previamente, estoy trabajando a destajo para corregir un libro que ha sido elegido por una importante editorial para su publicación. Un libro que amo, que representa mucho de mi trabajo y de mis ideas, y que espero pronto vea la luz del sol.
Esto, como ya comenté, ha paralizado otros de mis trabajos. Pero lo bueno de trabajar en este tipo de proyectos creativos es que todo está relacionado, de alguna manera. Y es ahí donde entra lo que comentaba previamente: sigo aprendiendo mientras escribo.
No terminé de darme cuenta de esto sino hasta hace un par de días. La verdad es que parte del trabajo de reescritura de mi libro implica la lectura de otros juegos de rol, entre ellos, algunos sistemas multiambientales que no conocía en profundidad. La lectura intensiva de todo ese material fue acumulando capas y capas de información, que de pronto se hicieron evidentes y me llevaron a anotar una buena cantidad de sugerencias extras para Aerith.
Hace meses que tengo una culpa escondida. Quiero seguir con el desarrollo del juego, pero no estoy recibiendo feedback de nadie, y tampoco estoy buscando la forma de lograrlo porque a) no sé cómo y b) no tengo mucho tiempo. Me gustaría dirigirlo, pero no encontré todavía la forma de organizarme. Había pensado en partidas online, pero... bueno, siempre termino olvidándolo y haciendo otra cosa. Demasiados proyectos, supongo.
Así que encontrar una forma de mejorar el juego sin estar activamente buscándolo es un bonus muy especial para estos días tan creativos. Creo que las tres cosas que anoté ayer son ideas que le darán un plus extra al facilitar el ingreso de nuevos jugadores al hacer más sencilla la creación de personaje, entre otras cosas. Creo que no se puede pedir mucho más.
Como comenté previamente, estoy trabajando a destajo para corregir un libro que ha sido elegido por una importante editorial para su publicación. Un libro que amo, que representa mucho de mi trabajo y de mis ideas, y que espero pronto vea la luz del sol.
Esto, como ya comenté, ha paralizado otros de mis trabajos. Pero lo bueno de trabajar en este tipo de proyectos creativos es que todo está relacionado, de alguna manera. Y es ahí donde entra lo que comentaba previamente: sigo aprendiendo mientras escribo.
No terminé de darme cuenta de esto sino hasta hace un par de días. La verdad es que parte del trabajo de reescritura de mi libro implica la lectura de otros juegos de rol, entre ellos, algunos sistemas multiambientales que no conocía en profundidad. La lectura intensiva de todo ese material fue acumulando capas y capas de información, que de pronto se hicieron evidentes y me llevaron a anotar una buena cantidad de sugerencias extras para Aerith.
Hace meses que tengo una culpa escondida. Quiero seguir con el desarrollo del juego, pero no estoy recibiendo feedback de nadie, y tampoco estoy buscando la forma de lograrlo porque a) no sé cómo y b) no tengo mucho tiempo. Me gustaría dirigirlo, pero no encontré todavía la forma de organizarme. Había pensado en partidas online, pero... bueno, siempre termino olvidándolo y haciendo otra cosa. Demasiados proyectos, supongo.
Así que encontrar una forma de mejorar el juego sin estar activamente buscándolo es un bonus muy especial para estos días tan creativos. Creo que las tres cosas que anoté ayer son ideas que le darán un plus extra al facilitar el ingreso de nuevos jugadores al hacer más sencilla la creación de personaje, entre otras cosas. Creo que no se puede pedir mucho más.
domingo, 15 de noviembre de 2015
Ajustando la trayectoria
Bueno bueno... Vueltas de la vida.
Sé que hace unos días comenté que estaba corrigiendo Fragmentos del fuego. Y lo estoy haciendo, de verdad. ¡Esta tarde, hace unas horas, terminé de releerlo! En cada rato libre, sobre todo en cada viaje en colectivo, estuve llegando el manuscrito. Lo releí, lo taché, le hice comentarios, adiciones y correcciones.
Sin embargo, con el aumento en el trabajo que tengo estos días, estaba pensando en lo difícil que se estaba haciendo llegar a fin de año con el proyecto. Recién a mitad de diciembre terminan las clases, al menos para mí, y mientras tanto la reescritura sería lenta. Hay muchos detalles menores pero también algunos fragmentos que hay que reescribir y mejorar bastante. Sé lo que quiero, y va a tomar un tiempo.
Por si fuera poco, hace unos días me llegó una confirmación que estaba esperando. Una editorial importante en su sector acaba de afirmar que está interesada en uno de los libros que les propuse hace ya un tiempo. Obviamente, como suele suceder en estos casos, me han pedido algunos cambios y también han hecho algunas sugerencias.
Como este proyecto ya viene demorado (en gran parte porque yo varias veces me tomé algunos meses en contestar algunas propuestas anteriores), no quiero perder más tiempo. Así que decidí suspender momentáneamente la reescritura de Fragmentos del fuego para concentrarme, en el verano, en la reescritura de este otro libro.
Sé que no es lo que muchos tal vez quieran, ya que es la última obra de la etapa de financiamiento colectivo de Studio Ergo Sum. Pero es una oportunidad única, y no quiero perder más tiempo porque el año que viene no sé, sinceramente, cómo ni donde estaré trabajando. La mitad de diciembre, enero y febrero serán momentos vitales para asegurarme la publicación de mi primer libro, independientemente del tiempo que necesite la editorial para ponerlo a rodar. Y no creo poder hacer dos cosas a la vez.
Así que espero que sepan comprender y no les resulte molesta la espera. Desde ya que, después de terminar esta propuesta, seguiré con lo que queda de la reescritura de Fragmentos del fuego y continuaré mi trabajo en la editorial.
Sé que hace unos días comenté que estaba corrigiendo Fragmentos del fuego. Y lo estoy haciendo, de verdad. ¡Esta tarde, hace unas horas, terminé de releerlo! En cada rato libre, sobre todo en cada viaje en colectivo, estuve llegando el manuscrito. Lo releí, lo taché, le hice comentarios, adiciones y correcciones.
Sin embargo, con el aumento en el trabajo que tengo estos días, estaba pensando en lo difícil que se estaba haciendo llegar a fin de año con el proyecto. Recién a mitad de diciembre terminan las clases, al menos para mí, y mientras tanto la reescritura sería lenta. Hay muchos detalles menores pero también algunos fragmentos que hay que reescribir y mejorar bastante. Sé lo que quiero, y va a tomar un tiempo.
Por si fuera poco, hace unos días me llegó una confirmación que estaba esperando. Una editorial importante en su sector acaba de afirmar que está interesada en uno de los libros que les propuse hace ya un tiempo. Obviamente, como suele suceder en estos casos, me han pedido algunos cambios y también han hecho algunas sugerencias.
Como este proyecto ya viene demorado (en gran parte porque yo varias veces me tomé algunos meses en contestar algunas propuestas anteriores), no quiero perder más tiempo. Así que decidí suspender momentáneamente la reescritura de Fragmentos del fuego para concentrarme, en el verano, en la reescritura de este otro libro.
Sé que no es lo que muchos tal vez quieran, ya que es la última obra de la etapa de financiamiento colectivo de Studio Ergo Sum. Pero es una oportunidad única, y no quiero perder más tiempo porque el año que viene no sé, sinceramente, cómo ni donde estaré trabajando. La mitad de diciembre, enero y febrero serán momentos vitales para asegurarme la publicación de mi primer libro, independientemente del tiempo que necesite la editorial para ponerlo a rodar. Y no creo poder hacer dos cosas a la vez.
Así que espero que sepan comprender y no les resulte molesta la espera. Desde ya que, después de terminar esta propuesta, seguiré con lo que queda de la reescritura de Fragmentos del fuego y continuaré mi trabajo en la editorial.
martes, 22 de septiembre de 2015
Ya encaminados
Bueno bueno, desde hace unos días estoy trabajando en varias cosas a la vez, ya sea cuestiones personales que se habían acumulado o proyectos que se venían demorando.
Fragmentos del fuego es uno de ellos. Como comento brevemente en una nueva parte del sitio de la editorial, ya imprimí una copia de la novela y estoy revisándola por última vez, previo a la edición final. Mi idea es que esto no se demore más allá de diciembre, así puedo completar todas las obras propuestas en este año y además porque para esa fecha posiblemente empiecen a llegar cuestiones de otros proyectos.
Bueno, eso nada más por ahora, pero quería comentarlo porque después del parate de estas semanas, para mí es una noticia. Espero pronto tener otras, y muy buenas.
Fragmentos del fuego es uno de ellos. Como comento brevemente en una nueva parte del sitio de la editorial, ya imprimí una copia de la novela y estoy revisándola por última vez, previo a la edición final. Mi idea es que esto no se demore más allá de diciembre, así puedo completar todas las obras propuestas en este año y además porque para esa fecha posiblemente empiecen a llegar cuestiones de otros proyectos.
Bueno, eso nada más por ahora, pero quería comentarlo porque después del parate de estas semanas, para mí es una noticia. Espero pronto tener otras, y muy buenas.
viernes, 4 de septiembre de 2015
Retomando el camino
Como comentaba en mi blog personal, agosto fue un mes muy especial. Después de la RJR tuve que preparar muchas cosas para la Crack Bang Boom 6, tal vez el mayor evento de comics del país. Entre eso y mucho trabajo, no tuve tiempo de hacer NADA; por si fuera poco, algunas cuestiones laborales aumentaron de volumen en esos días, lo cual hizo que recién ahora, dejando atrás mil pequeños recados, tareas, trabajos y dimes y diretes, pueda sentarme a escribir estas líneas.
Con poco tiempo disponible, solo me quedó espacio para seguir con algunos proyectos ya arrancados y cortos, principalmente guiones para comics. Sin embargo, espero ahora, con un septiembre teóricamente más tranquilo, abordar al menos la última lectura, revisión y corrección de Fragmentos del fuego, la novela de fantasía oscura que completa las cuatro obras básicas propuestas para el lanzamiento de Studio Ergo Sum.
No quiero adelantar fechas ni plazos, pero calculo que no tendré problemas en editarla antes de fin de año.
Mientras tanto, veré si puedo arremeter con las mejoras en Aerith, ya mencionadas en la entrada anterior. De nuevo, no prometo nada, pero haré un sincero esfuerzo.
Jugar rol no me vendría mal. A ver si puedo hacer algo al respecto este mes, o el que viene.
Con poco tiempo disponible, solo me quedó espacio para seguir con algunos proyectos ya arrancados y cortos, principalmente guiones para comics. Sin embargo, espero ahora, con un septiembre teóricamente más tranquilo, abordar al menos la última lectura, revisión y corrección de Fragmentos del fuego, la novela de fantasía oscura que completa las cuatro obras básicas propuestas para el lanzamiento de Studio Ergo Sum.
No quiero adelantar fechas ni plazos, pero calculo que no tendré problemas en editarla antes de fin de año.
Mientras tanto, veré si puedo arremeter con las mejoras en Aerith, ya mencionadas en la entrada anterior. De nuevo, no prometo nada, pero haré un sincero esfuerzo.
Jugar rol no me vendría mal. A ver si puedo hacer algo al respecto este mes, o el que viene.
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